Una tendencia que nunca ha salido de moda. Así se define y se defiende el estilo clásico en la decoración, que en la actualidad recibe inyecciones de vitalidad y renovación, sin perder su esencia de distinción y elegancia. Cambian los tiempos, las mentes, las necesidades y formas, pero siguen las chaise longue capitoné, los brocados, los acabados en oro viejo. Pero, ¿cómo acoplar de manera armónica un mueble estilo Luis XV a un ambiente contemporáneo?. En este tipo de ambientes los elementos clásicos ganan total protagonismo, cumplen con la función ornamental y centran la visión de la estancia. El punto de contraste entre estilos es una de las tendencias actuales más intensas dentro del campo del interiorismo.

En el caso contrario, ¿cómo dar un toque de modernidad a una vivienda antigua, con techos altos, grandes ventanales y muebles de época?. Está claro que un espacio de este tipo reúne características propicias para un estilo clásico. Sin embargo, basta que introduzcamos algunas piezas de diseño o materiales más alternativos, como auxiliares en cristal o poliuretano, además de textiles y adornos ambivalentes que le den un aire más ligero y rejuvenecedor.

Es imprescindible saber combinar colores, texturas y líneas en el momento de la elección de los componentes para la decoración de nuestro hogar, para, en definitiva, lograr un conjunto armónico y adaptado a nuestras necesidades estéticas y prácticas.