Cuando las temperaturas empiezan a descender, la chimenea crea confort y unión familiar en el hogar. Existen dos tipos de calefacción, de gas o eléctrica, que, a través de radiadores convencionales, se encargan de calentar el hogar, en estos casos las chimeneas pasan a ser algo mas decorativo y aportan unas notas de confort extras.
La ubicación de la chimenea ha cambiado a lo largo de los años, en principio era el motor del hogar, donde se reunía la familia a comer, charlar y contar las historias que se iban a transmitir de abuelos a hijos y a nietos. Actualmente lo habitual es situarla en las salas de estar donde la distribución del mobiliario gira en torno a ella. Pero gracias a la tendencia de suprimir muros y unificar espacios, también se puede situar en el centro de la zona de estar, uniendo zonas de comedor, cocina o estar.
Aunque lo habitual es encontrarla apoyada en un muro, también puede colocarse sobre una columna con un extractor sobre ella, estas son ideales en ambientes diáfanos y de líneas puras y rectas. Acerca de los materiales para construirla, la opción más económica es el cemento, pero se pueden realizar de madera, hierro lacado, piedra o mármol.




































