Decorar con alfombras marroquíes

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Las alfombras marroquíes son todo un clásico de la decoración étnica. Estos diseños milenarios, que apenas han cambiado a lo largo de los siglos (y ni falta que hace, ya que son preciosas…) llenan de color y de exotismo los ambientes con su sola presencia. Si alguna vez habéis viajado a Marruecos, muy probablemente habréis caído en la tentación de comprar las bellas y coloridas alfombras de la artesanía marroquí tradicional.

Hoy día se pueden comprar también en España, y la verdad es que son perfectas para dar un toque informal y colorista a un salón, habitación, porche… Si queréis saber cómo sacarles todo el partido a vuestras alfombras marroquíes, seguid leyendo.

Perfectas para pasillos

Alfombras marroquies 2
Las alfombras de Marruecos son muy resistentes y esto las hace perfectas para lugares de mucho paso. Por ejemplo, quedan genial en un pasillo: basta con dejar las paredes blancas y lisas y extender una alfombra longitudinal que ocupe prácticamente todo el suelo. Por sí sola decorará el espacio, y si añadís algunas fotografías de temática étnica en las paredes, el efecto será completo. Las entradas también son susceptibles de vestir estas alfombras: añaden un toque alegre y de bienvenida al acceder a los hogares.

Tapices, cojines… Y en el baño


Pero el suelo no es el único lugar donde estas alfombras quedan preciosas. Mucha gente opta por colgarlas directamente de la pared, sobre todo las de tamaño mediano, a modo de tapiz. Otra opción es usarlas como colcha, si son suaves y no muy pesadas. Incluso se pueden usar para tapizar cojines o sofás, sobre todo si ya tienen algo de trote. Por último, no dudéis en comprar una de tamaño pequeño para usarla como alfombrilla para salir de la ducha: se secan muy rápido y darán a vuestro baño un toque cien por cien original.

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