Un apartamento decorado en gris

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Este pequeño apartamento está en Gotemburgo, Suecia. No tiene más de 37 metros cuadrados, pero la inteligente distribución y el aprovechamiento de los espacios lo convierte en una casa acogedora y versátil.

El secreto de la decoración es la unidad cromática que se percibe en toda la casa, con el blanco y la gama de los grises como protagonistas. El interiorismo tuvo un buen punto de partida, ya que el apartamento contaba con techos altos, un maravilloso suelo de parquet y un armario empotrado. A estos preciosos elementos se añadieron otros muy vanguardistas, como moderna cocina.

Salón y dormitorio en uno


El espacio central del apartamento es un amplio salón que incorpora dentro el dormitorio. Aunque esto no es tan frecuente (solemos ver salones que comparten espacio con la cocina, pero no con el dormitorio), el problema se resolvió con buen gusto y mucho sentido del orden. La cama se dispuso aprovechando un hueco que hacía la estancia, de forma que la zona de salón y la de la alcoba quedan visualmente separadas.

Por otro lado, en la cocina se dispuso una mesa de comedor redonda para cuatro personas. El baño, pequeño pero bien aprovechado, completa las estancias del apartamento.

La gama de los grises


La unidad la pone la paleta de colores empleada para decorar el apartamento. Las paredes pintadas de gris claro contrastan con el mobiliario de color blanco. Para dar un toque elegante, se empapeló la pared principal del salón-dormitorio con un papel pintado decorado con motivos florales en gris y blanco. El sofá, amplio y confortable, también es gris.

En la cocina continúa el dominio del gris. En el suelo, se ha utilizado un pavimento cerámico de color gris oscuro, a juego con la encimera. La vistosa pared decorada con rayas horizontales hace el resto.

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