Cómo decorar un dormitorio


El dormitorio es un espacio ideado para el descanso más puro. Por eso es un lugar íntimo, donde reposar o dormir después de la agotadora jornada de trabajo. Sin embargo, en ocasiones, la cantidad de muebles y pertenencias, junto con la falta de luz y de espacio, hacen que el dormitorio termine siendo un agobio. Para evitarlo, toma nota de estas ideas.

La cama es la gran protagonista del dormitorio, normalmente se coloca en el centro, pudiendo ser de muchos tipos: baja, con colchón duro, de agua… Sin embargo, no siempre podemos escoger la más grande. Por ejemplo, si es la habitación de los pequeños de la casa, podemos optar por literas o camas sobre altillos, perfectas en hogares con techos altos. Sofás camas, camas plegables o incluso camas que se esconden debajo de plataformas, armarios o el estudio. Como siempre las posibilidades son muchas.

También debemos pensar en los cabeceros de la cama, puesto anque parezca mentira son de gran utilidad como complementos decorativos. Si queremos colocar uno, lo importante es que no sean demasiado robustos, son preferibles los más livianos. Existen muchas alternativas originales. Los recomendados para las habitaciones chicas, serían los vinilos o incluso espejos que pueden ser colocados como cabeceros, creando un efecto muy elegante en el espacio.

Por otro lado, en un dormitorio completo no pueden faltar los armarios. Siempre que nos sea posible, debemos aprovechar los rincones para crear armarios empotrados en las paredes. Si no disponemos de mucho espacio, elegiremos un esquinero. Te recomendamos que los elijas con puertas correderas, pudiendo ser de cristal o con espejo pero siempre con estructuras ligeras y prácticas.

Las mesillas de noche son las grandes olvidades, a pesar de ser muy útiles para el almacenaje de nuestras cosas. Siempre vienve bien tener añgunos objetos cerca por si nos levantamos a oscuras por la noche. No obstante, no siempre caben si el dormitorio es reducido. Un consejo muy utilizado es poner pequeñas baldas voladas en la pared, justo en los lados de la cama. Nos permitirán una superficie para dejar los básicos como el despertador, un libro de lectura, las gafas o el teléfono. Para su iluminación, lo mejor será colocar unos pequeños apliques o focos dirigibles en la pared, de ese modo no ocuparan mucho espacio.

En dormitorios con pocos metros cuadrados suele ser tarea complicada guardar todas nuestras pertenencias. Por eso, es muy importante saber aprovechar los rincones libres que nos brinda la casa. Comenzando por la parte superior de los armarios, hasta debajo de las camas, pasando por las esquinas, trastero o debajo la escalera si tenemos dos pisos. Recuerda que si tienes techos altos, te pueden ayudar a ganar espacio.

Tampoco desaproveches las paredes, siempre es mejor colgar baldas para poner cosas que tenerlo por el suelo y desordenado. Permitirán el almacenaje de nuestras pertenencias más ligeras. Si bien colocar cosas en las paredes puede ayudar, hay que vigilar porque puede reducir visualmente la estancia.

La iluminación vuelve a ser es realmente importante y todavía más si hablamos de nuestro dormitorio. Es fundamental para sentirnos cómodos, mirar la ropa que tenemos en el armario o simplemente darle ese ambiente acogedor que tanto nos gusta. La luz general deberá ser un tanto tenue, destacando mediante luces puntuales zonas como el frente del armario o las de las mesillas. Crear una estancia con luminosidad natural procedente de una ventana puede agrandarla a simple vista.

Por último, los colores utilizados en esta estancia deberán ser claros, relajantes para poder dormir mejor, ampliar el espacio y optimizar la luminosidad. Para ello, nos podemos ayudar de textiles, paredes, suelos, muebles y algún complemento puede poner la nota de color. Mientras que el uso de espejos nos ayudará a distribuir la luz por toda la habitación, logrando crear una sensación de amplitud en la misma.

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