Tipos de revestimientos cerámicos


Los materiales se van modernizando, pero no hay nada como la clásica cerámica. En los últimos años este material se utiliza cada vez más para decorar suelos y paredes, así como muchas estancias de la casa. Las materias primas que forman los pavimentos cerámicos son la tierra y el agua, por lo que son productos naturales y de muy buena calidad, fácil de limpiar y mantener. Además, dispone de una amplia variedad de colores, acabados, tamaños y precios. Siempre con un objetivo claro: proteger las superficies. Los tipos de revestimientos cerámicos se diferencian entre ellos por el material empleado para su composición, pero también por las dimensiones, el espesor y la dureza de los mismos.

El más utilizado de todos es sin duda el azulejo, ya que son piezas planas fabricadas con arcillas, sílice y colorantes. Tiene la ventaja de que son muy resistentes al agua y no se ven desgastadas con paso del tiempo. Su textura es suave y homogénea, por lo que el mantenimiento es bien sencillo. Normalmente están cubiertas por un esmalte vitrificado que aporta impermeabilidad y resistencia. A pesar de que la oferta de colores y acabados es muy amplia, predominan los azulejos de formas cuadradas y rectangulares. Su colocación es ideal para revestimiento de paredes interiores.

Por otro lado tenemos el gres porcelánico, se trata de baldosas cerámicas de baja absorción de agua prensadas en seco en una sola cocción. Puede tener esmalte, ser mates o brillantes. En la cara visible permite gravar relieves decorativos que al mismo tiempo son antideslizantes. Además permiten un buen acabado ya que las juntas son casi invisibles creando una sensación de continuidad en la superficie. Se pueden usar en exteriores.

Finalmente, el gresite son piezas de gres esmaltado o vitrificado, conocido también como venecitas, tienen su origen en la cultura griega y romana. Son ideales para baños y cocinas porque cuentan con una alta resistencia a la humedad, los cambios bruscos de temperatura y los productos químicos que puedan ser abrasivos. Además, la tonalidad se mantiene inalterable con los años y la exposición a la luz. Su pequeño formato hace que sean perfectas para superficies curvas, tales como columnas o espacios difíciles. Además, son muy decorativas porque se pueden combinar con otros materiales para crear dibujos, murales o mosaicos.

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