Tener una casa “slow home”


El movimiento “slow home” promueve unas normas de diseño para edificar casas donde lo importante es la calidad de vida de las personas y el respeto a la naturaleza. Esta tendencia conocida como “slow home” o casa lenta, ha sido impulsada por los arquitectos John Brown y Matthew North, los cuales sostienen que las casas mal construidas son un gran error, malas para los consumidores y poco respetuosas con el medio ambiente.

Por ejemplo, una construcción barata, reanalizada en bloque y sin apenas tiempo, encaja en la idea de “fast home”, pero una casa con todo tipo de lujos o con materiales caros también puede serlo. Las principales diferencias entre una casa rápida y una lenta no vienen determinadas por el estilo, el tamaño o su coste, sino por la calidad de su diseño. El criterio fundamental es que encaje en su entorno y la fluidez del diseño que se recorre entre las distintas habitaciones o espacios del hogar. En definitiva, se da mayor importancia a hacer la vida más confortable a los habitantes de la vivienda y al mismo tiempo minimizar su impacto medioambiental.


Para tener una casa “slow home” hay que seguir estos criterios: debe ser ecológica, es decir, tener en cuenta a la naturaleza, no contruir en lugares donde se puede provocar un gran impacto, utilizar materiales sostenibles e instalar sistemas de energías renovables para que pueda autoabastecerse. También se deben usar sistemas de construcción no tóxicos, que no sean dañinos para la salud. No estar fabricado con materiales químicos perjudiciales. Además, se recomienda que se encuentren en lugares que permitan a sus residentes andar o ir en bicicleta, sin tener que coger el coche para ir a comprar el pan.

No comprar casas a las grandes constructoras que hacen producciones a gran escala, puesto que lo único que buscan es ganar el mayor dinero posible, sin importar mucho las características concretas de la casa, sus habitantes y su entorno. Los hogares “slow home” tiene espacios pequeños y diáfanos, se prioriza la calidad sobre la cantidad. Un buen diseño permite que una casa con pocos metros cuadrados funcione mejor y sea más confortable para sus residentes, puesto que también requiere menos tiempo en su mantenimiento o limpieza.


Finalmente, se desean casas simples pero modernas al mismo tiempo, puesto que atienden a las verdaderas necesidades de las personas y huyen de habitaciones muy fragmentadas, decantándose por grandes espacios integrados que son luminosos, más prácticos y más conectados con el exterior.

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