Una casa minimalista apta para niños


Jonya y Bradley Streeper son una pareja de artistas, ella es diseñadora gráfica y él es pintor y escultor, que viven en esta casa ubicada en Portland (EEUU) construida en 1967. Se mudaron hace tres años y unos meses más tarde nació su primer hijo. Los tres conviven en perfecta armonía en un hogar amplio, abierto, cálido y funcional.

Con su manifiesta creatividad, y su excelente gusto y sentido común, han logrado crear un atmosfera en la que se respira tranquilidad y comodidad. Entremos en su casa.

La llegada de un hijo cambia radicalmente las necesidades de un hogar y el punto de vista de los padres acerca de qué es útil y qué no en materia decorativa. Mientras que el techo de la casa está revestido por listones de madera, el suelo se ha recubierto de cemento, azulejos y moquetas, mucho más resistentes a los golpes de los niños. Por debajo pasa la calefacción radial.

Los muebles del salón también están pensados en clave familiar: pocos muebles y de baja altura, por lo que el niño se puede subir pero, si se cae, no se hace daño. Tampoco tienen recovecos ni objetos decorativos innecesarios que se puedan romper.

Realmente, esa es la clave de esta casa: el espacio está limpio. Sólo hay muebles, todas las demás cosas que se acumulan en cualquier casa no se ven. Y, aun careciendo de objetos decorativos (jarrones, lámparas de pie, de sobremesa, etc.), la casa parece perfectamente decorada. Y lo está.

Sólo en la cocina se han permitido dejar a la vista los utensilios típicos de esta estancia y, además, han puesto jarrones con flores. El dormitorio, como no podía ser de otra manera, también es un ejercicio desbordante de minimalismo. Los colores tierra y los azules aportan la calidez que rezuma esta casa. Pero para decorar su hogar de este modo, han reservado un espacio en el que almacenar y guardar, donde descansan todos sus libros (ordenados por colores) y sus vinilos.

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