Principales características de la estética cluttercore

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Son numerosos los aspectos que pueden unir a una generación. Existe una propuesta juvenil que actualmente triunfa en redes sociales: el estilo cluttercore reinterpreta la importancia del orden en un espacio. La armonía, la medida, la proporción y el equilibrio son característicos en un entorno minimalista. El cluttercore, por su parte, pone en valor el desorden intencionado. Desde este enfoque, triunfa la estética de hogares naturales, vividos y sentidos. Una perspectiva que se ha intensificado durante el periodo de la pandemia cuando la casa se ha convertido en el centro de la vida cotidiana.

1. La importancia de la personalización

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Los productos que forman parte de la decoración ocupan un sitio propio en la vivienda. Pero también tienen un espacio en el corazón. Es decir, la diversidad de matices añade calidez a un entorno que proporciona una agradable sensación de compañía, incluso, en soledad. Así ocurre con aquellos artículos que poseen una historia especial, transmiten emociones agradables y albergan recuerdos imborrables. Es una propuesta que invita al exceso ornamental, sin que eso sea sinónimo de ruido visual.

2. Genera un desorden intencional

Quien elige un estilo de decoración cluttercore se siente cómodo con aquello que percibe a su alrededor. El desorden se hace presente pero con medida. Además, es la manifestación de la evolución que ha experimentado el propio hogar como un entorno totalmente versátil y multifuncional.

3. Expresión de maximalismo

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El cluttercore es una inspiración para quienes buscan la referencia de un estilo maximalista. La vivienda se llena de vida por medio de estancias totalmente personalizadas con objetos que son un reflejo de la esencia personal de quien vive allí. Las estanterías y los muebles bajos se visten con multitud de adornos. Pero la disposición de los ingredientes utilizados no es casual. Es posible utilizar un criterio estético para destacar una colección de productos. Por ejemplo, la combinación de los colores adquiere una relevancia importante.

4. Máxima comodidad

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Los cuadros, los libros, los textiles y los adornos visten el interior. Enriquecen el ambiente con contrastes y matices. Y, además, lo amplían de algún modo porque a través de esos estímulos que tienen un significado propio es posible conectar con momentos especiales. Esta propuesta de maximalismo está alineada con el confort. La acumulación no genera incomodidad. Es decir, no se obstaculizan las zonas de paso. El hogar se convierte en el refugio en el que disfrutar visualmente de recuerdos que lucen su mejor versión en las diferentes estancias. Y, en consecuencia, la decoración de la casa suma diversos puntos focales que llaman la atención.

Allí donde alguien puede observar un tipo de desorden, el propietario de un inmueble puede visualizar una forma de organización. Es un estilo de decoración que apuesta por la premisa “más es más”.

5. La naturalidad triunfa en cada rincón

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La decoración de la casa no luce como en la portada de una revista, sino que refleja la naturalidad de un espacio vivido en el que es habitual tener elementos a la vista o cosas fuera de su sitio. Por ejemplo, puede haber algunas prendas de ropa sobre una silla en el dormitorio. El entorno refleja su mejor versión incluso cuando cada elemento no se encuentra perfectamente situado en su lugar.

6. Juvenil

Cada estilo de decoración puede reinterpretarse hasta hacerse propio. No existe una única manera de analizar una tendencia: el gusto personal siempre es único. Mientras que algunas personas se sienten cómodas con un espacio que refleja cierto desorden, otras perciben una fuente de caos y de ruido visual. El estilo cluttercore es juvenil, espontáneo, creativo, dinámico y auténtico. En consecuencia, el desorden se integra perfectamente en la estética del hogar. En definitiva, adquiere un sentido práctico y visual.

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