¿Cada cuánto tiempo hay que cambiar la almohada?

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Creo que a estas alturas ya sabes lo importante que es descansar bien. Hay que dormir como mínimo ocho horas y hay que hacerlo en buenas condiciones. Eso significa que no solo hay que pedirle comodidad al colchón. La almohada es igual de importante o más, ya que sobre ella descansará nuestra cabeza, la que a veces no podemos mover de un lado a otro por problemas de cervicales.

Si llevas bastante tiempo con la misma almohada y no sabes si ha llegado el momento de cambiarla, te recomiendo echar un vistazo a los siguientes consejos. Te servirán para saber cuándo ha llegado el momento de comprar una nueva, pero también te ayudarán a sacarle el máximo provecho a la que estás utilizando ahora mismo.

Lo sabrás porque…

1- Si tu almohada es de plumas, tendrás que cambiarla por otra cuando haya perdido su esponjosidad. Es la mejor forma de saber en qué estado de su vida útil se encuentra.

2- El relleno, evidentemente, juega un papel decisivo. Es el que le da forma a la almohada, y el que es capaz de adaptarse a la cabeza y el cuello. Con el paso del tiempo se suele desgastar considerablemente, adoptando una forma poco natural y distribuyéndose de forma irregular por dentro de la funda. Si le pasa eso a tu almohada, no te lo pienses dos veces. Cámbiala.

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3- Cambia la funda de la almohada una vez por semana. De esta forma evitarás que los ácaros se adueñen de ella. Además, si tu pelo suele desprender aceite te recomiendo comprar una funda nueva cada seis o cada doce meses. Con lavarla no siempre es suficiente.

4- No laves la almohada sin una funda que la proteja. Si no tienes eso en cuenta, puedes dañar el relleno y hacer que se desgaste más rápido de lo normal.

5- Cambia tu almohada de inmediato si ves que te provoca alergias o irritaciones. No suele ser lo más normal, pero es probable que por algún motivo no puedas convivir con ella todas las noches. Consúltalo con el médico y sal de dudas.

6- Este último punto es probablemente el más importante de todos. Para saber si una almohada sigue cumpliendo con su función, intenta doblarla por la mitad. Si cuando lo haces ves que no aguanta mucho tiempo y vuelve a su posición inicial, es una clara señal de que deberías pedir una nueva. También lo es que la almohada sea incapaz de volver a su posición. Lo ideal, en estos casos, es que la almohada se mantenga doblada durante unos segundos, y que sea capaz de estirarse lentamente.

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