Cerrar espacios con celosías


Cerrar zonas en el jardín o proporcionar intimidad a nuestra parcela son a veces, mejoras necesarias de cara al buen tiempo. El problema que tienen los terrenos pequeños es que, si los cerramos con vallas o muros, pueden crear sensación de agobio y empequeñecer el escaso espacio disponible. Para este fin, lo mejor es crear las separaciones con elementos ligeros que dejen pasar la luz, pero que al mismo tiempo nos dejen a salvo de miradas indiscretas. Las celosías de madera son, en este sentido, una elección perfecta.

Las hay de distintos tipos, siendo las más conocidas y populares las que están realizadas a base de listones de madera cruzados, dispuestos en forma de aspa o en cuadrícula. Colocarlas en el jardín es más sencillo de lo que parece…

Las celosías se pueden comprar por piezas, adquiriendo los paneles por un lado y los marcos por otro. Sin embargo, a veces merece la pena comprar los paneles y la estructura en kit, como por ejemplo la celosía de la foto, un modelo de la colección de Unopiù. De estilo japonés, su parte superior es casi una pérgola que, además de separar visualmente los espacios, da sensación de “recinto cerrado” y decora la zona con un estilo elegante. En este caso, la celosía se sitúa sobre un murete de hormigón para aumentar su altura, sin cerrarlo ni impedir el paso de la luz,

Si vamos a colocar la celosía y los paneles directamente sobre el suelo de tierra, los pilares de madera que sostienen el entramado han de colocarse bien afianzados. Hay algunos tipos de madera tratada en autoclave (la clase IV) que pueden insertarse directamente en la tierra, ya que aguantan la humedad; pero los más habituales (clase III o II) deben meterse en hoyos con hormigón, o atornillados sobre soportes metálicos especiales para exterior.

Las piezas de estas celosías vienen convenientemente catalogadas y numeradas, con las instrucciones de montaje en cada kit. No es necesario cortarlas ni adaptarlas, sino que se ajustan a los espacios disponibles. Un detalle muy importante: es recomendable aplicar un barniz o aceite protector a la madera una o dos veces al año, para evitar que se reseque o pierda su bello color marrón dorado.

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