Cómo evitar una factura enorme de gas sin pasar frío en el invierno

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Si te preocupa la factura de gas en este invierno aquí te damos algunas alternativas para poder «calefaccionarte» de forma segura y sin dañar el medio ambiente.

Usar energías alternativas

Cuando uno habla de chimeneas imagina una cabaña en el bosque y la leña ardiendo dentro. Sin embargo, han evolucionado y ahora vienen en otros formatos y con otros tipos de combustible para generar calor.

Una chimenea bioetanol puede ser una buena opción para estancias medianas como un comedor o sala de estar. El bioetanol es alcohol químicamente hablando, que se obtiene a partir de biomasa. Hay opciones que son respetuosas con el medio ambiente, obtenidas a partir de patatas o maíz y que cumplen con las normas de la Unión Europea. El bioetanol no libera humo pero sí consume una parte del oxígeno de la casa, por lo tanto es importante ventilar periódicamente cuando se usa este tipo de calefacción.

Para espacios pequeños, y siempre dependiendo del servicio tarifario que tengas instalado en tu casa, es posible usar la electricidad para calefaccionarse. Un pequeño caloventor de clasificación A hace un buen trabajo en habitaciones pequeñas y en el baño.

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Aislar puertas y ventanas

El aislamiento de puertas y ventanas propiamente dicho es un procedimiento costoso porque implica entrar en obra. Las ventanas de doble vidrio hacen un excelente trabajo de aislamiento sonoro y térmico. Sin embargo, si no se cuenta con los fondos para hacer una reforma de este tipo, es posible conseguir burletes para puertas y ventanas que ayudarán a estar mejor resguardados del viento frío.

Sumado a este consejo viene la recomendación de achicar tu estancia. No importa que tan grande sea la casa, por lo general usamos una o dos habitaciones durante el día. Si solamente vas a estar en una habitación de trabajo o en el comedor, procura calentar solamente esos espacios.

Prestar atención al mantenimiento de radiadores

Los sistemas de calefacción por agua necesitan mantenimiento. No solo mejora la calefacción del hogar sino que eleva una media de 3 a 4 años la vida útil de los radiadores y de la caldera central. Además, ayuda a evitar pequeñas averías.

La tarea de mantenimiento más frecuente es la purga de los radiadores. Suele ser muy sencilla de realizar y puede ser llevada a cabo por cualquier persona. Consiste en abrir la válvula para extraer posibles burbujas de aire presentes en la tubería. Cuando estas burbujas están presentes el calor no se distribuye bien y los sistemas con termostato no llegan al corte, produciendo un derroche de energía para su calentamiento.

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