Los mejores pavimentos para los alrededores de la piscina

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Para que una piscina sea perfecta no solo tendrás que ocuparte de la calidad del agua, sino de todo lo que gira alrededor de ella, incluyendo el suelo. Lo ideal es que apuestes por un pavimento antideslizante y resistente al agua, a la humedad, al sol y a los productos químicos. Además, siempre es mejor escoger un suelo que ofrezca una pisada agradable para poder caminar descalzo de forma segura y cómoda; y que sea fácil de mantener y limpiar.

Para ponértelo más fácil con la elección del suelo, hoy vamos a hablarte de los mejores pavimentos para los alrededores de la piscina. ¿Nos acompañas?
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Los pavimentos vinílicos


Los pavimentos vinílicos son suelos de diseño que están de moda. Para todos aquellos que no se conforman con un suelo cualquiera, este tipo de pavimentos representan una buena alternativa. Si quieres dejar a un lado los modelos clásicos basados en la cerámica y la madera, quizá te interese prestar atención a este material.

Los pavimentos vinílicos están disponibles en una amplia gama de colores, son resistentes al desgaste del día a día y tienen un fácil mantenimiento. Como están compuestos por materiales como el PVC, la fibra de vidrio y el politeurano, son resistentes a todo tipo de arañazos, manchas y abrasiones y reducen la adherencia del polvo, pudiéndose eliminar fácilmente con un simple fregado.

Lo peor es el cuidado que tenemos que tener con el mobiliario. Este puede dañar el pavimento vinílico con las patas de las mesas (dejando marca) o con las ruedas de las sillas (dejando la superficie estropeada por culpa de la rozadura).

La instalación de los pavimentos vinílicos es muy sencilla. Se comercializa en rollo y en losetas y se puede colocar justo encima del pavimento anterior. Una vez esté bien puesto, podemos pisar sin ningún tipo de problema.


Para que las losetas o el rollo queden bien ajustados a la superficie, es importante utilizar una sierra o un cúter para cortar las piezas si es necesario. Las losetas tienen que quedar a un centímetro de la pared porque se contraen y se dilatan, mientras que el rollo tiene que quedar bien ajustado para evitar que se hagan burbujas.

Las losetas se suelen pegar gracias a unas ranuras en los laterales que permiten el anclaje de unas con otras. Por su parte, los rollos suelen pegarse con cinta de doble cara o cola.