Paneles de madera para el techo

Muchas casas utilizan paneles de madera para hacer falsos techos, ya que es un material que aporta mucha calidez y son una excelente solución para ambientes fríos. Pero también pueden servir para recubrir techos, para eso recomendamos techos sintéticos de madera, imitando al material natural en forma de haya, roble o caoba.

Es importante que además sean paneles resistentes a la humedad y usar un pegamento especial para fijar los paneles entre sí. Las formas de estos paneles pueden ser muy diversas, pero las más utilizadas son las cuadradas o rectangulares, porque son las que permiten soluciones decorativas más interesantes y son más fáciles de enganchar a la superficie del techo.

Brochas especiales para vetear


Para vetear (señalar o pintar vetas imitando las de la madera, el marmol, etc.) existen brochas especiales que nos facilitan la labor. En el mercado podemos encontrar infinidad de brochas, de diferentes tamaños, puntas y cerdas según la función.

Las brochas para vetear simulan las vetas con diferentes grosores y separaciones sobre la superficie que vamos a pintar. Suelen ser más anchas que las convencionales aunque las cerdas no suelen ser muy largas. Con estas características podemos conseguir un acabado muy fino y acurado. Se utilizan aplicando barnices o lacas porque estos productos no dejan las marcas de las pinceladas sobre la superficie.

La madera en espacios húmedos


La madera siempre ha dado problemas en espacios húmedos, tales como baños o cocinas, ya que la condensación de agua puede afectar el buen estado de este material. Sin embargo, existen tratamientos especiales para proteger la madera en estas estancias, por eso la madera forma parte de las últimas tendencias en decoración de interiores.

Anteriormente, los lavabos sólo se fabricaban en materiales cerámicos, porcelana o mármol. Ahora también se utiliza el cristal, el acero inoxidable y la madera, lo que le proporciona un encanto especial al ambiente. Suelen ser maderas nobles, tropicales y de gran calidad para asegurar la resistencia y durabilidad del mobiliario.

Durante el proceso de elaboración, las piezas se barnizan con aceites especiales que resisten la humedad. Los poros característicos de la madera se sellan, impidiendo el paso del agua. El mueble queda prácticamente impermeabilizado y resiste mejor los cambios de temperatura.

Pintar superficies metálicas


Las superficies de metal suelen tener presencia de óxido, debido a la humedad en contacto con el oxígeno, eso dificulta su recuperación de la barandilla o valla metálica, pero no es imposible. Antes de pintar es necesario limpiar ese óxido, para ello primero hay que raspar la superficie con papel de lija o un estropajo metálico. Finalmente, con un trapo humedecido en aguarrás podrás eliminar por completo todos los restos de óxido de la superficie.

Si el metal contiene pintura vieja en mal estado, la podemos eliminar con un cepillo de alambre, una lijadora o decapantes químicos. Además, se recomienda lavar con un detergente para eliminar los restos de polvo y suciedad. También es imprescindible eliminar la grasa que se haya acumulado, ya que si no se hace se reduce la adherencia de la nueva pintura.

Una vez termines con todo el proceso, ya puedes darle una o dos capas de pintura. Conseguirás unos resultados perfectos y una superficie metálica impecable. Recomendación final: el aluminio es el metal más resistente para exteriores.

Tipos de brochas


Si queremos pintar una superficie, tenemos que saber elegir bien los utensilios necesarios. El tipo de brochas, rodillos y pinceles dependerá del espacio que se quiere pintar. En el mercado podemos encontrar brochas lisas o rugosas, pero es importante saber que el acabado vendrá determinado por la elección de las herramientas.

Las brochas de fibra natural suelen tener una mayor cantidad de cerdas y son más suaves que las brochas sintéticas. Respecto a la forma, las planas se emplean para barnizar superficies, mientras que las redondas son muy utilizadas para pintar zonas de difícil acceso. Por eso, siempre es recomendable contar con varias brochas de diferentes tamaños.

La mejor forma para conservarlas en buen estado es siempre una correcta limpieza después de cada uso. No hay más truco que limpiar bien la pintura de las cerdas bajo el grifo. Un pequeño consejo para antes de pintar: sumergir la brocha durante varias horas en aceite de linaza o agua, así conseguirás que sea más flexible y manejable.

Placas para evitar la humedad


La humedad no tiene fronteras, se filtra por cualquier sitio. El agua se cuela por cualquier pequeño espacio ya que es un componente líquido. Sin embargo, formas de frenar su recorrido. Las placas o planchas antihumedad que se colocan en paredes y techos, sirven para impermeabilizar y están fabricadas en pladur o en cemento, de modo que no deja pasar la humedad ya que están sometidas a tratamientos especiales para repeler el agua.

Estas placas están especialmente fabricadas para zonas de acumulación de humedad, como el baño y la cocina. Las suelen instalar durante las obras, aunque se puede aprovechar cualquier reforma para colocarlas. Además, sirven tanto en interior como exteriores. Son perfectas para evitar la aparición de manchas, hongos y moho. Una vez colocadas, se pueden pintar, empapelar o alicatar para que no queden visibles. Adios a los problemas de humedad.

Los tejados de hormigón


Las tejas de hormigón son una buena opción para evitar que nuestro tejado sufra más desperfectos de la cuenta. Con la llegada del invierno, el agua, el hielo, la nieve o el viento pueden provocar que con el tiempo nuestro tejado se vea muy afectado.

En el mercado podemos encontrar un gran surtido de tejas de hormigón que se ajustan a las dimensiones de nuestro edificio y al clima. Las tejas de hormigón son muy adecuadas para ambientes húmedos, pues absorben menos de un 10% de la humedad.

Se construyen con piezas que se solapan o se ensamblan, obteniendo así un aspecto final bastante aceptable de cara a la vista. Las tejas de hormigón tienen que cumplir con la Norma UNE-EN 490, tienen que ser incombustibles al fuego, impermeables y tienen que ser capaces de resistir las heladas.
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Mantenimiento para las ventanas de madera


Las ventanas de madera se estropean con el paso del tiempo por culpa de la lluvia y el sol. Estos agentes externos hacen que la madera se contraiga y se expanda, convirtiéndose así en uno de los principales problemas. Además, el moho y los parásitos como la carcoma hacen acto de presencia para terminar de debilitar las ventanas.

Para garantizar su duración, es importante llevar a cabo una serie de recomendaciones imprescindibles. Su mantenimiento pasa por protegerlas de las inclemencias y asegurar la estanqueidad.
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Pintar puertas

Las puertas no tienen porque ser aburridas y sosas. Podemos mejorar el aspecto de una puerta algo deteriorada o simplemente aplicarle una capa de pintura para que sea más moderna. Para realizar este trabajo, lo más recomendado es el uso de la brocha, con la que es posible conseguir unos resultados casi perfectos. La pintura puede solucionar los desperfectos o las manchas que tenga la puerta, además la podemos pintar con colores que combinen con el resto de la decoración del espacio.

Pasos para pintar una puerta fácilmente:
Primero lija todas las irregularidades de la puerta y elimina las viejas capas de pintura.
A continuación, compra una pintura resistente del tipo esmalte o laca.
Pinta la superficie de la puerta con una brocha plana.
Evita no salirte de los límites, pinta siempre en la misma dirección y cuando se seque, aplica una nueva capa de pintura para un resultado óptimo.

Te damos algunos ejemplos:

Tableros de madera


Los tableros de madera son ligeros y suponen un ahorro tanto de tiempo como en costes. A lo largo del tiempo, los tableros han ampliado las posibilidades con compuestos de astillas o virutas de madera, una buena alternativa económica para nuevos materiales en la vivienda.

Podemos encontrar tableros de fibras, contrachapados o planchas atamboradas, muy manejables, resistentes y reducen el uso de materia prima en la fabricación de mobiliario. Se suelen emplear en la fabricación de puertas, todo tipo de mobiliario, encimeras de cocina o diferentes estructuras para la oficina y el hogar. Normalmente, para que sean de buena calidad, el grosor debe de ser entre 16 y 100 milímetros.

El único problema que presentan los tableros atamborados es que cuanto más finas son las cubiertas, más pequeña es la superficie de adherencia, lo que dificulta el encolado de los perfiles.