
Las bisagras son herramientas muy utilizadas para unir plataformas, puertas o ventanas para permitir el giro de las partes móviles. Una parte está sujeta al eje, mientras que la otra está fijada.
En el marcado podemos encontrar diversos modelos de bisagras, por eso debemos elegir el más adecuado en cada caso según su utilización.
– Bisagras de piano: Muy empleadas en mesas plegables, puertas abatibles, tapas de piano o puertas de muebles. Se unen a la superficie atornilladas en varios puntos para lograr gran resistencia.
– Bisagras invisibles. Se utilizan para ocultarlas en un orificio especialmente tallado para su colocación en el interior del mueble. Ideales para muebles de cocina o baño.
– Bisagras de clavija: No tienen hoja y son utilizadas en muebles antiguos o rústicos. También sirven como elemento decorativo, ya que quedan a la vista en el exterior de las puertas.
– Goznes: Perfectas para grandes superficies como puertas de entrada o pórticos. Se caracterizan porque una parte contiene un pasador y otra se encarga de cubrirlo.
– Pernios de quicios: Son ideales para puertas grandes y pesadas del tipo garaje o cobertizos. Son de gran tamaño y robustez, ya que soportan pesos importantes. El tamaño se determina según las dimensiones de la puerta para evitar que la madera se rompa o deforme.









Pintar con brocha es una tarea fácil pero requiere su técnica. El error más habitual es dejar marcas al pasar la brocha por la pared, para evitarlo es recomendable limpiar la superficie previamente y aplicar una capa de imprimación que ayude a fijar el producto de manera uniforme. Además, para pintar paredes con brocha es necesario que todas las partes estén completamente empapada de pintura para que no queden zonas sin colorear. Otro consejo es evitar un número excesivo de pinceladas, puesto que el disolvente podría llegar a evaporarse, mejor esperar a que se seque para repasar las zonas.