Combatir la humedad en los suelos


Muchas veces la humedad que deteriora fachadas y paredes proviene del propio suelo. El agua tienen la capacidad de ascender por los muros debido a su efecto de capilaridad, primero daña los cimientos y después los muros. La edificación en un terreno arcilloso, la fuga de una tubería o la acumulación de aguas pluviales son los grandes responsables de la aparición de este problema. Solucionar la humedad subterránea es fundamental para evitar tener que hacer obras importantes. Los efectos más habituales son las manchas blancas en la parte inferior de las paredes, pero también puede ocasionar desprendimientos de los materiales que las revisten. Algunas soluciones pueden ser el corte de capilaridad, el drenaje de una superficie antes de edificar o un corte de estanqueidad químico para evitar la filtración de agua.

El problema de la humedad subterránea es bastante frecuente, especialmente en zonas costeras o muy húmedas. Normalmente, los edificios de nueva construcción ya cuentan con un corte estanco horizontal. Sin embargo, para los terrenos que tienen una mayor permeabilidad y concentran más cantidad de agua, esta solución puede no ser efectiva. En esos casos, se recomienda drenar la superficie antes de la edificación, esa tarea consiste en colocar tuberías porosas que recojan el exceso de agua del suelo.

Otra alternativa es realizar un corte de estanqueidad químico, se consigue mezclando hidrófugas compuestas por cemento, cuarzo y resina. Esto lo que hace es cargarse de agua, endurecerse y se transforma en cristales hidrófobos que repelen la humedad. En algunos casos, se deberán levantar las paredes afectadas y sustituir el material antiguo por otro que sea hidrófugo.

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