Decoración alegre con paredes grises


El título de este post parece un completo contrasentido. El gris es un color que se asocia con los días nublados, los tonos apagados, la tristeza… Y por lo tanto, no parece ser el más indicado para decorar las paredes de una habitación si lo que queremos es transmitir una sensación de alegría.

Sin embargo, la foto que ilustra este texto demuestra precisamente lo contrario: se puede decorar un salón pintando las paredes de gris (y además, de un gris bastante oscuro) y seguir manteniendo un ambiente luminoso y lleno de joie de vivre, que dirían los franceses.

Lo que sí es importante es que la estancia a decorar sea lo suficientemente luminosa, ya que el negro (que es un componente del gris) absorbe la luz. Cuando escojáis el color, procurad que sea un gris que lleve una cierta cantidad de rojo en su composición para evitar que el ambiente resulte frío. El de la imagen me parece perfecto. Además, no olvidéis que siempre hay que dejar los techos blancos; y si también pintáis de blanco las carpinterías y los rodapiés, mucho mejor. Para el suelo, la madera es siempre una apuesta acertada, o en su defecto un suelo laminado que imite una madera de color cálido (roble o cerezo).

En este salón, además, se ha colocado un friso blanco a media altura de la pared que también añade luz y un atractivo toque de clasicismo. Sin embargo, no es imprescindible. Los detalles decorativos son fundamentales en estancias decoradas en este color: si lo que queréis es alegría, olvidaos de toques en color negro o blanco y escoged mejor tapicerías en tonos crudos, muebles de madera oscura o clara, complementos en oro viejo, cristal de colores y cojines en colores alegres como el fucsia o el verde lima. Los azules es mejor evitarlos. ¡Ah! Y en este salon, un detalle que destacaría sobre el resto: las persianas enrollables en las ventanas. ¿No quedan preciosas?

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