Protección de maderas


Las maderas tienen diferentes colores según la especie, desde unas tonalidades claras a otras más oscuras y exóticas. Sin embargo, el efecto de la luz del sol sobre la madera provoca un cambio en el color que puede dañar el material.

Las maderas de interior no necesitan tantos cuidados como las maderas de exterior, pero aun y así necesitan protectores y lasures que mantengan el tono original. Aplicando el tratamiento adecuado para cada caso podemos evitar la degradación por el efecto de la luz solar, humedades, hongos, insectos o carcoma.

Los productos de los que estamos hablando se consiguen en cualquier tienda especializada en maderas y en lugar de crear una capa sobre la madera, penetran en ella y la protegen desde el interior, consiguiendo un resultado similar al de los tintes.

Maderas de exterior


La madera es un material resistente que se puede utilizar tanto en interiores como en exteriores, siempre que la instalación sea adecuada y se realice un buen mantenimiento. Terrazas, jardines y piscinas suelen utilizar elementos de madera con impacto exterior que ofrece una sensación de calidez al espacio abierto.

En el mercado podemos encontrar dos tipos de maderas para exteriores. Las maderas de pino y abetos de importación que se suelen caracterizar por ser más económicas. La densidad de la madera varía entre 500 y 650 kg/m3, lo que supone una escasa durabilidad natural para colocar en exterior y la necesidad de someterlas a un tratamiento de protección. En cambio, las maderas de roble y la robinia son frondosas, templadas y tropicales. Tienen una densidad que oscila entre 800 y 1.000 kg/m3 y ofrecen mucha resistencia al exterior y con una durabilidad natural muy buena ya que no necesitan una protección adicional.