Decoración infantil


La habitación infantil es sin duda el espacio de los reyes de la casa. Su cuarto es el lugar donde duermen, se visten, pintan, aprenden, hacen los deberes, se disfrazan y se ponen a jugar. Disponer del sitio perfecto en casa para que los más pequeños puedan realizar todas sus actividades es sencillo con estos pequeños trucos de decoración infantil. Las posibilidades son muchas. Sigue leyendo…

Podemos crear ambientes coloridos, clásicos, llenos de juguetes, con una cama alta o literas, con una zona para el estudio o dar prioridad al almacenaje. Todo dependerá de las necesidades del niño y de las características del hogar. En definitiva, consiste en diseñar un lugar multifuncional, práctico y seguro, donde lo importante sea la comodidad de la criatura y su seguridad.

Normalmente, la decoración de un cuarto infantil se puede dividir entre dos edades: hasta los tres años y desde esa edad hasta los once. Para comenzar tenemos que decidir los colores, algo que es más importante de lo que parece, pues son capaces de generar distintos sentimientos y hasta de fomentar la creatividad y la imaginación del niño, debemos pensar qué es lo que deseamos transmitirle: tranquilidad, alegría, descanso o concentración.

Las paredes se pueden personalizar, es algo que les gusta mucho. Mientras que el mobiliario es importante que sea sencillo pero funcional, los textiles darán personalidad al conjunto y los complementos llenarán de color la habitación del pequeño. Pero es importante no abusar en ningún sentido para que no resulte un espacio agobiante. Recomendamos apostar por los vivos en tonalidades suaves que permitan estimular sin llegar a cansar.

La cama debe permitir un disfrute total del descanso, parece lógico. Buscar la comodidad por encima de todo, eso es fundamental. Dependiendo del espacio y sus gustos podrás elegir entre una cama pequeña, una extensible, una cuna convertible en cama, literas, camas elevadas, entre otras muchas posibilidades. También es preferible elegir muebles de gran capacidad, ya que los niños crecen con rapidez y la ropa se acumula en seguida.

Por otro lado, la luz ideal es la natural. Una iluminación correcta permitirá al niño desarrollar mejor sus tareas, de manera más cómoda, sin forzar la vista. Lo ideal es tener como mínimo un punto de luz general y colocar algunos focos para dar una luz puntual, como la de la mesita de noche o una lamparita en un rincón.

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