Consejos para elegir la silla del escritorio


Cada vez hay más gente que tiene montada una pequeña oficina en casa, ya sea por trabajar allí mismo como por tener un lugar en el que pasar los ratos de ocio frente al ordenador. Es por eso que los escritorios y todos sus elementos son muy importantes en los últimos tiempos, especialmente si en la casa hay niños ya que ellos sí que deben tener un escritorio en su habitación. Hoy me gustaría escribir sobre las sillas que necesitas para el escritorio y cómo deben de ser para poder ajustarse a tus necesidades.

La elección de la silla del escritorio es muy importante ya que en ella se pasarán muchas horas, con lo que lo primero es que sean muy cómodas y después de eso ya te fijarás en un diseño que te gusta. Toma nota de estos consejos para elegir la silla del escritorio:

Características: una silla que no reúna las características adecuadas para trabajar o estudiar puede derivar en problemas en la espalda, espasmos musculares, diversas dolencias y hasta en estrés. Sin duda factores que después afectarán en gran medida a tu vida diaria. Además, una silla incómoda hará que tengas menos ganas de trabajar.

Altura: lo ideal es que el modelo que elijas sea regulable en altura para que puedas adaptarla a tí totalmente. Cuando te sientes, las plantas de tus pies tienen que quedar totalmente en el suelo, ya sea si estás con o sin calzado, por eso es importante que sea regulable. Bajo ningún concepto los pies pueden quedar colgando sin llegar a apoyarse totalmente en el suelo.

Asiento: el tamaño correcto es aquel que te permite deslizar la mano entre la parte delantera del asiento y la trasera de las rodillas. Los bordes deberán ser redondeados para no hacerte daño en las piernas con el roce diario.

Apoyabrazos: aunque no todos los modelos los tienen, lo cierto es que son comodísimos y sería perfecto que te pudieras comprar una que los tenga. Los acolchados son los mejores ya que te darán mayor comodidad, aunque no es indispensable ya que no los utilizarás mucho.

Respaldo: tiene que ser regulable para poder ajustarlo a la forma de tu espalda, y debes ponerlo a por lo menos 15 grados para poder tener diferentes posturas cuando te sientes. Elige una silla que tenga apoyo lumbar para que la curvatura de la espalda pueda estar baja, que es su posición natural, aunque si no lo tiene siempre puedes utilizar un cojín o almohadón.

Base: lo ideal es una silla que tenga cinco patas ya que así puede ofrecerte el apoyo necesario y no habría grandes riesgos de que se volcara. Las ruedas tienen que ser giratorias para poder moverse libremente y así no tener que hacer un gran esfuerzo cada vez que te quieras mover.

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