Organizar la sala de juegos de los niños


Todos los niños merecen ser felices y disfrutar jugando. La vida ya trae demasiados problemas cuando uno es mayor, por lo que cuando están en fase de crecimiento lo mejor que pueden hacer es divertirse el máximo número de horas posible, todo ello sin olvidar que deben cumplir con las tareas escolares diarias. Muchos padres son conscientes de que una sala de juegos para los más pequeños de la casa es algo casi imprescindible. Sin embargo, los hay que temen que se convierta en un caos por culpa del desorden y las malas costumbres de los niños. Está claro que eso puede suceder, por lo que hay que tomar medidas para que todo esté siempre ordenado.

Elimina todos los objetos que no se utilizan: ¿De qué te sirven tener esos objetos o juguetes que no se utilizan? No hacen más que ocupar espacio y dan una sensación de desorden que desanima a cualquiera. No guardes cosas por lástima, tíralas a la basura si no van a servir para nada y ni siquiera tienen valor sentimental. Recuerda que no hace falta tirar todo a la basura, siempre existe la posibilidad de donar o vender.


Crea zonas en la sala de juegos: Organiza la sala de juegos por áreas, para que los niños sepan dónde se puede jugar a muñecas, dónde a consolas y dónde se puede practicar deporte, por ejemplo, en una canasta de esas que se pueden pegar a la pared sin dejar huella. Delimita el espacio para que no haya peleas en caso de tener más de un niño. Puedes dividirlo en tres zonas: abierta, tranquila y ruidosa.

Zona abierta: Esta es la zona en la que podrán trastear todo lo que quieran y más con coches, muñecas y otro tipo de objetos que se disfrutan en el suelo. Tienen que tener espacio para poder moverse, para rodar y para desarrollar toda la coordinación. No está de más colocar una alfombra para evitar que se hagan daño apoyando las rodillas en el suelo.

Zona tranquila: Una mesa pequeña, varias sillas y una estantería pueden servir para tenerla lista. Está destinada a manualidades como dibujar o colorear, así como también a la lectura. Es importante que se sientan cómodos, por lo que el respaldo de las sillas deberá ser lo suficientemente confortable para pasar unas horas seguidas.

Zona ruidosa: Puede estar pegada a la zona abierta y lo ideal es que esté lo más separada posible de la zona tranquila. Es aquí donde se podrán practicar deportes y donde se podrá jugar a la consola a todo volumen.


Decoración divertida: En la sala de juegos todo tiene que ser divertido, incluso la decoración. Si tus hijos están enamorados de una temática o de un personaje en concreto, no dudes en incorporar elementos que hagan que se sienta más cómodo. Dos ejemplos muy claros son Pocoyó y Hello Kitty. Guarda todos los trofeos y fotografías que tanto les gustan y exhíbelos para que puedan verlos en todo momento. Se sentirán más cómodos.

Educa a tus hijos para que sean organizados: Es importante que después de jugar tus hijos tengan la capacidad de guardar en su sitio todo lo que han utilizado. De lo contrario, entrar a la sala de juegos será casi imposible y cada vez les resultará menos divertido jugar, pues estará todo por en medio. Coloca áreas de almacenamiento que estén a la altura de tus hijos, ya que sino será imposible que sean ordenados. Muéstrales que los libros deben ir en las estanterías y los juguetes en sus respectivas cajas.

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