Pintar paredes con rodillo eléctrico


Todos hemos pintado alguna vez las paredes con los clásicos rodillos, y sin duda es el mejor sistema para cubrir grandes superficies de forma rápida y regular. Pero como en casi todos los campos, dentro de la pintura los útiles empleados para decorar evolucionan al ritmo de los tiempos y hoy día es posible encontrar rodillos eléctricos que hacen más fácil y cómoda la tarea de pintar las paredes de la casa.

La mayor ventaja del rodillo eléctrico es que permite al usuario controlar la cantidad de pintura que se aplica con la herramienta. Así, la tarea se vuelve más fácil, rápida y con mejores resultados.

Esto supone que podemos decir adiós a los molestos goteos que nos llenan la cara y el pelo de pintas… Además de suponer un gran ahorro de pintura, y por consiguiente, de dinero. Las superficies quedan mejor cubiertas y más repartidas, sin desigualdades. Se secan mucho antes al tener menor cantidad de producto sobre ellas, y además la posibilidad de que se formen goterones o “churretes” queda totalmente descartada.

Para utilizar el rodillo eléctrico basta con abrir el cubo de pintura, agitarla, colgárselo al hombro, activar la bomba y meterlo en el envase. Estos útiles cuentan con un mando que dispone de un botón, a través del cual el propio rodillo controla la cantidad de pintura que deposita sobre la pared. Eso sí, la diferencia de precio entre este tipo de rodillos y los habituales es muy grande: los rodillos eléctricos cuestan alrededor de 170 euros. Pero si vamos a usarlo a menudo o tenemos que pintar toda la casa, es posible que sea una inversión razonable. Otra opción es comprarlo entre varios, y por supuesto, también se pueden alquilar por horas, días o fines de semana en centros de bricolaje.

Fotografía: Rodillo eléctrico PPR 250 de Bosch.

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