10 trucos para pintar como un verdadero profesional

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A todos nos toca pintar alguna vez. A todos los que no queremos contratar los servicios de un profesional para no desembolsar ni un solo euro por ello. Lo malo es que conseguir un resultado de calidad no es tan sencillo si no se tienen los conocimientos necesarios, aunque por suerte siempre te puedes documentar bien antes de coger una brocha y un rodillo.

En las siguientes líneas podrás conocer hasta 10 trucos que te ayudarán a pintar como si fueras un verdadero profesional. ¡Toma nota y ponte manos a la obra!

1- Prepara las paredes y el techo

Lo primero que hay que hacer es preparar la superficie sobre la que se va a trabajar. Eso implica limpiarla a conciencia, no solo pasando un trapo, sino también utilizando una solución jabonosa para eliminar manchas que puedan complicar el proceso de pintado. De la misma forma, también sería necesario enmasillar y lijar determinadas partes que presenten pequeños agujeros o golpes. En este último caso tendrás que esperar unas horas para que la masilla se seque y puedas lijar, así que tenlo en cuenta para calcular los días que vas a necesitar para pintar tu piso.

2- Elige bien el color

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No te precipites y tómate tu tiempo. Piensa en un color que le pueda quedar bien a esa habitación que quieres pintar echando un vistazo tanto a los muebles como a los complementos. En función de ello puedes elegir un color que combine a la perfección, o bien uno que contraste. Eso dependerá de cuál sea tu objetivo. En cualquier caso, no te canses de comparar colores en distintas tiendas, para lo que te recomiendo buscar primero por Internet. Eso sí, el ten en cuenta que el color que se muestra en una pantalla puede diferir bastante del color real, por lo que si tienes dudas deberías acercarte a una tienda en la que haya muestras reales (casi todas tienen porque se las proporcionan los fabricantes).

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3- Escoge el tipo de pintura que más te conviene

No todas las pinturas son iguales ni sirven para lo mismo. Por ejemplo, no hay que emplear la misma pintura para las paredes y para los muebles, ya que son superficies totalmente distintas. Lo más habitual es decantarse por pinturas plásticas para paredes y techos, siendo las vinílicas las que más ventajas ofrecen. Eso sí, contempla la posibilidad de que sea acrílica (el otro tipo de pintura plástica) si lo que vas a pintar es una zona exterior, ya que son las más adecuadas para soportar la lluvia y la humedad.

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4- No escatimes en la calidad de las brochas y los rodillos

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Si quieres un resultado profesional, necesitas material profesional. Las brochas y los rodillos no pueden ser de mala calidad. Si lo son, por muy buena que sea la pintura no estarás satisfecho con tu trabajo y te arrepentirás de haber priorizado el precio antes que la calidad. Vale la pena gastarse unos cuantos euros más para sentirse cómodo y ver que todo fluye como uno espera.

Artículo recomendado: Ventajas de pintar con rodillos eléctricos.

5- Evita pintar en días húmedos o calurosos

En un día de lluvia o de mucha humedad no es muy apropiado ponerse a pintar paredes y techos. ¿Por qué? Pues porque el resultado final también depende de las condiciones de secado, y es evidente que en un día lluvioso y húmedo éstas no suelen ser las mejores. Algo distinto pasa con los días calurosos, ya que a más de 35°C la pintura no es capaz de cubrir la superficie como suele ser habitual y la resistencia de la misma puede menguar considerablemente. Lo mejor es pintar con poco viento y en primavera, que es cuando el clima es más agradable.

6- Despeja las habitaciones y usa cinta de carrocero

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Antes de empezar a pintar es indispensable despejar las habitaciones para que haya el mínimo número de muebles y objetos posible. Hay algunos que no se pueden mover porque son muy pesados y no caben por la puerta, así que tendrás que taparlos bien e ingeniártelas para llegar bien hasta el último rincón. Trata de ir moviéndolo todo a medida que vas pintando para facilitarte la vida y no olvides colocar cinta de carrocero. Asegúrate de que sea de calidad para que pegue bien, ya que la hay que al día siguiente ya está colgando. Hay cintas de distintas anchuras; unas más finas para rincones en los que vas a utilizar un rodillo pequeño o una brocha, y otras más gruesas para rincones en los que vas a pisar el acelerador con el rodillo grande.

7- Ilumina hasta el último rincón

Para pintar en condiciones y que el resultado sea profesional, también hay que pensar en otro factor que influye más de lo que imaginas. Es la iluminación, que debe ser lo suficientemente generosa como para ver sin problemas a cualquier hora del día. Prioriza la luz natural, pero cuando se acabe recurre a la artificial. Solo con una iluminación adecuada verás si es necesario dar más capas de pintura. Aprovecha para abrir las ventanas y trata de pintar durante las horas más soleadas del día.

8- Carga el rodillo de forma adecuada

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No caigas en el error de pensar que cuanta más pintura cargues en el rodillo más pronto terminarás. Eso no es así, ya que se crearán las indeseadas burbujas y verás como el proceso de secado parece interminable. En el lado opuesto está el de racanear con la pintura, que evidentemente es un problema incluso más serio. Unas paredes que no están bien acabadas por falta de pintura dan una muy mala imagen.

9- Pinta de arriba abajo

Para pintar como un profesional hay que utilizar el rodillo pasándolo en forma de “M”, pero después hay que pasarlo de forma continuada moviéndolo de arriba abajo. Hay que pasar por todos y cada uno de los puntos de la pared con la misma intensidad, a poder ser de forma suave para que la pintura se distribuya uniformemente y no queden marcas ni pegotes.

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10- Deja secar las paredes y el techo

El trabajo no habrá terminado hasta que las paredes no estén secas. Debes dejar unas 24 horas y comprobar si tu obra maestra ha merecido la pena o si por el contrario deberías haber contratado a un pintor. Si ves que todavía le falta una mano de pintura, dásela cuando las paredes y el techo estén completamente secos. De hecho, hay que dejar que todo se seque incluso cuando ya sea la capa definitiva, puesto que la pintura, si no está del todo seca, es más propensa a perder intensidad si se producen rozaduras y arañazos involuntarios.

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