Consejos para limpiar objetos dorados
La limpieza en el hogar es indispensable para que todo pueda lucir mucho más bonito, además de que todo será mucho más higiénico y eso es indispensable para poder vivir en un entorno sano y agradable. En el hogar hay mucho que limpiar y además de maneras diferentes, prestando especial atención a ciertos detalles que de no estar limpios harían que la decoración no fuera perfecta.

En lo que a objetos decorativos se refiere, los que son dorados son preciosos pero también requieren muchos cuidados, aunque sin duda merece la pena tenerlos ya que le dan un toque muy especial a cualquier ambiente. Toma nota de estos consejos para saber cómo limpiar objetos dorados:

- Lo primero que tienes que tener en cuenta es que deberás utilizar productos específicos para que no se estropeen ya que los limpiadores abrasivos dañan el material a largo plazo.

- El tratamiento que deberás utilizar para limpiarlos es diferente según el material del que estén hechos, ya que aunque el acabado sea dorado no es lo mismo limpiar un metal que un plástico. Si es de metal deberás frotar la superficie con un cepillo humedecido en agua y amoníaco, y cuando se elimine la suciedad debes secarlo y pulirlo con un trapo que no deje ninguna pelusa.

- Si el dorado está muy estropeado, lo mejor será darle un tratamiento diferente. Haz una pasta con vinagre y pimentón y aplícala frotando bien. Después aclara solo con agua y seca con un trapo.

- Si el objeto es realmente de oro, límpialo con un poco de agua, jabón y bicarbonato y se quedará como nuevo. También es buena opción meterlo en agua templada con un poco de detergente (del que es para prendas delicadas) y frotar suavemente con un cepillo.

- Si es de madera dorada, lo primero será limpiarlo con un plumero para que no quede ninguna mota de polvo. Después bate una clara de huevo y añade unas gotitas de lejía. Aplica la mezcla con un pincel y deja que se seque, lo que hará que se quede una capa que al retirar se llevará toda la suciedad. Finaliza sacando brillo con un paño de piel de camello.

- Por último, el truquito de la cebolla también le irá muy bien. Licua una cebolla y empapa un trapo con su jugo, frotando por toda la superficie y dejando que se seque. Quedará brillante.