Eliminar el olor a pintura


Siempre es agradable darle otro aspecto a una habitación, sin embargo en ocasiones el olor que desprende la pintura puede ser muy molesto. Te contamos cinco trucos para eliminar o por lo menos neutralizar el olor a recién pintado:

1. Coloca un recipiente lleno de agua en el centro del especio para que absorba ese olor tan característico.
2. Si deseas eliminar el fuerte olor a pintura, pon cerca de la pared pintada varios vasos que contengan una mezcla de agua con vinagre o amoniaco.
3. Corta en rodajas una cebolla y déjala en medio de la habitación.
4. El olor puede evitarse agregando un poco de extracto de vainilla u otros aromas a la misma pintura, antes de pintar la pared.
5. Utiliza pinturas ecológicas, son más fáciles de limpiar y desprenden menos olor que las tradicionales.

Paredes de color gris


El color gris vuelve a estar de moda en la decoración de interiores, principalmente porque es un color base muy combinable con otros colores o ambientes. Podemos pintar nuestras paredes en tonalidades grises claritas o oscuras. Además, es un color que se adapta a cualquier estilo clásico tradicional o bien para un diseño más moderno y vanguardista.


El gris es un color que puede quedar muy bonito en salones muy bien iluminados porque hace resaltar los objetos más claros y da un aire simple a la decoración. No tiene porque ser un color aburrido o clásico si de le damos un toque especial. Podemos buscar todo tipo de contrastes modernos, incluso juveniles. El gris es un color muy empleado especialmente en baños ya que proporciona una sensación de tranquilidad y calma visual.

Pintar superficies metálicas


Las superficies de metal suelen tener presencia de óxido, debido a la humedad en contacto con el oxígeno, eso dificulta su recuperación de la barandilla o valla metálica, pero no es imposible. Antes de pintar es necesario limpiar ese óxido, para ello primero hay que raspar la superficie con papel de lija o un estropajo metálico. Finalmente, con un trapo humedecido en aguarrás podrás eliminar por completo todos los restos de óxido de la superficie.

Si el metal contiene pintura vieja en mal estado, la podemos eliminar con un cepillo de alambre, una lijadora o decapantes químicos. Además, se recomienda lavar con un detergente para eliminar los restos de polvo y suciedad. También es imprescindible eliminar la grasa que se haya acumulado, ya que si no se hace se reduce la adherencia de la nueva pintura.

Una vez termines con todo el proceso, ya puedes darle una o dos capas de pintura. Conseguirás unos resultados perfectos y una superficie metálica impecable. Recomendación final: el aluminio es el metal más resistente para exteriores.

Colores para pintar (tonalidades)


Para combinar correctamente las diferentes tonalidades de colores para pintar las paredes de una vivienda es necesario conocer las características de cada estancia. La iluminación puede hacer que el color se muestre de una forma u otra, así como la cantidad de claridad u oscuridad que hay en una habitación. Por lo tanto, antes de escoger los tonos que deseamos para pintar, es recomendable conocer las particularidades de espacio de nuestra casa.

Los colores claros aportan luminosidad porque reflejan la luz que reciben y crean una sensación de amplitud visual. Mientras que los colores más oscuros absorben gran parte de luz y estrechan la estancia. Por lo tanto, es buena opción pintar los espacios pequeños de colores claritos y los más grandes que tengan ventanas exteriores, los podemos pintar de colores más oscuros.

Normalmente, los colores fríos se emplean en habitaciones soleadas, ya que son refrescantes y crean una sensación de calma, tranquilidad y relax. Por otro lado, los colores más cálidos, como amarillos o rojos, sirven más para decorar estancias que tengan un mobiliario que combine con esos colores.

Como comentábamos, la luz influye en las tonalidades finales de cada color. Por ejemplo, la luz solar aporta un tono rojizo a la pintura y suaviza los colores fríos. A diferencia de la luz eléctrica, artificial o de bombilla que crea un efecto gris en los tonos cálidos.

Pintar puertas

Las puertas no tienen porque ser aburridas y sosas. Podemos mejorar el aspecto de una puerta algo deteriorada o simplemente aplicarle una capa de pintura para que sea más moderna. Para realizar este trabajo, lo más recomendado es el uso de la brocha, con la que es posible conseguir unos resultados casi perfectos. La pintura puede solucionar los desperfectos o las manchas que tenga la puerta, además la podemos pintar con colores que combinen con el resto de la decoración del espacio.

Pasos para pintar una puerta fácilmente:
Primero lija todas las irregularidades de la puerta y elimina las viejas capas de pintura.
A continuación, compra una pintura resistente del tipo esmalte o laca.
Pinta la superficie de la puerta con una brocha plana.
Evita no salirte de los límites, pinta siempre en la misma dirección y cuando se seque, aplica una nueva capa de pintura para un resultado óptimo.

Te damos algunos ejemplos:

Pintura para fachadas


Para pintar las fachadas no se puede utilizar una pintura cualquiera, la porosidad de la pared y la presencia de humedad suele favorecer la aparición de grietas que acaban causando humedades dentro del hogar.

A causa de su exposición a la intemperie, las fachadas pierden su resistencia con mayor facilidad que otras superficies. La acción directa de los rayos del sol, las lluvias o fuertes vientos o la misma contaminación ambiental provoca que la pintura se desprenda y las paredes se ensucien o estropeen más rápidamente. Por eso es muy importante elegir pinturas adecuadas, con propiedades impermeabilizantes y resistencia de color.

La gama de colores para los revestimientos de fachadas es tan amplia como las pinturas para interior. Desde tonalidades más claras como el blanco, hasta colores más atrevidos como el rojo o el azul. Entre los acabados destacan los satinados, brillo, mate o texturizados.

El principal componente que debe contener este tipo de pinturas es la resina acrílica o vinílica, un elemento esencial para que aumente la duración de la pintura en buen estado. Suelen ser pinturas que soportan perfectamente los cambios de temperatura y evitan la aparición de moho y suciedad.

Pintar el techo


Antes de empezar a pintar las paredes, tenemos que comenzar por el techo. Para ello tienes dos opciones, la mejor es mover todo el mobiliario de la estancia que vamos a pintar y dejarla vacía o aunque también puedes tapar todos los muebles con la ayuda de plástico o telas que no sirvan. Por su parte, el suelo conviene cubrirlo con papel, cartón o plástico.
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Pintar muebles


La decoración y pintura de muebles es una técnica muy utilizada. Puedes crear diferentes ambiente o espacios a través del color de los muebles. Además, das un toque personal en la decoración pintando los muebles a tu gusto de forma que combinen con los otros elementos, algo que puede ser clave para conseguir un estilo único.

El mobiliario chino es uno de los primeros que se pusieron a pintar. Tradicionalmente el dibujo es una obra artística muy apreciada en la ornamentación. Para ello se suelen utilizar colores como el gris perla, el azul, el blanco crudo o el verde son algunas de las tonalidades predominantes y que mejor combinan con los muebles. Armarios, aparadores, sillones, mesas, auxiliares, cómodas o biombos, son los muebles que más se suelen pintar para decorar y añadir un aire diferente a cada habitación.

En otro sentido, dar una capa de pintura a un mueble también sirve para que pueda seguir formando parte de la historia de nuestro hogar, ya que lo renueva y protege. Pulir y pintar sin barniz proporciona un aire rustico a la decoración.

Imitar el mármol con pintura


El mármol es uno de los materiales más utilizados e imitados a la vez, con pintura a brocha podemos conseguir numerosos efectos que permiten la simulación en paredes, techos o mesas.

Un producto ideal para estos casos es el esmalte. Lo podemos aplicar con una esponja y pequeños golpes para conseguir un contraste de tonos en la zona que se quiere decorar, los efectos son muy bonitos cuando se combinan varios colores.

Para dibujar líneas, es recomendable utilizar óleo diluido con disolvente y emplear un pincel o brochas de escaso grosor. Recuerda que el mármol tradicional se asemeja a los tonos ocres. Sin embargo, puedes ser más original e intentar con una base en negro, gris, verde, marrón, rosa o azul.