Eliminar la humedad en el hogar


El mantenimiento es importantísimo, es una parte fundamental de cualquier hogar. Por ello, hay que evitar todo lo posible que surjan problemas como por ejemplo el de la humedad en las paredes, algo más frecuente de lo que creemos. En lugares donde llueve mucho el riesgo es mayor, por lo que hay que prestar especial atención.

La humedad puede tener su origen en las filtraciones, en las fugas de tuberías o simplemente en el hecho de que la humedad sube desde el suelo hasta las paredes. Una vez se identifica el problema, lo que hay que hacer es abordarlo a la mayor brevedad posible, como hay que hacer con todos los problemas.
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La condensación en las casas


La condensación es un problema bastante frecuente en las casas. El vapor de agua se acaba filtrando y atraviesa las paredes. Por eso es importante frenar su avance, para ello es necesario instalar una barrera en la cara caliente del cerramiento. De lo contrario, la humedad se filtraría por las grietas y terminará dañando la estructura de la vivienda.

Es fundamental que el revestimiento sea completamente impermeable. Por eso exista la necesidad de colocar estas barreras continuas y tengan un espesor de 10 a 15 mm. Suelen ser láminas de aluminio que se adhieren a planchas de yeso para garantizar su estabilidad, soportando muy bien el choque del vapor de agua. Del mismo modo, en las tuberías se pueden formar condensaciones por la parte exterior, por lo que se recomienda colocar un elemento separador de protección.

Mientras que en los edificios de nueva construcción, es mucho más fácil colocar estas barreras, en viviendas ya construidas, se pueden aprovechar otros trabajos de reparación para instalar estas láminas en tabiques de escayola. Las estancias del hogar más susceptibles a la humedad son el baño y la cocina, aunque tampoco podemos descuidar las habitaciones poco ventiladas y frías.

El problema también aparece en las casas que tienen decoradas las paredes exteriores con ladrillos, un material que resistente pero que en las juntas que unen los ladrillos, con el paso del tiempo se pierde el mortero a consecuencia de su agrietamiento. Para solucionarlo, se deben de rellenar las zonas deterioradas con una paleta con punta redonda y una mezcla de mortero.

Combatir la humedad en los suelos


Muchas veces la humedad que deteriora fachadas y paredes proviene del propio suelo. El agua tienen la capacidad de ascender por los muros debido a su efecto de capilaridad, primero daña los cimientos y después los muros. La edificación en un terreno arcilloso, la fuga de una tubería o la acumulación de aguas pluviales son los grandes responsables de la aparición de este problema. Solucionar la humedad subterránea es fundamental para evitar tener que hacer obras importantes. Los efectos más habituales son las manchas blancas en la parte inferior de las paredes, pero también puede ocasionar desprendimientos de los materiales que las revisten. Algunas soluciones pueden ser el corte de capilaridad, el drenaje de una superficie antes de edificar o un corte de estanqueidad químico para evitar la filtración de agua.

El problema de la humedad subterránea es bastante frecuente, especialmente en zonas costeras o muy húmedas. Normalmente, los edificios de nueva construcción ya cuentan con un corte estanco horizontal. Sin embargo, para los terrenos que tienen una mayor permeabilidad y concentran más cantidad de agua, esta solución puede no ser efectiva. En esos casos, se recomienda drenar la superficie antes de la edificación, esa tarea consiste en colocar tuberías porosas que recojan el exceso de agua del suelo.

Otra alternativa es realizar un corte de estanqueidad químico, se consigue mezclando hidrófugas compuestas por cemento, cuarzo y resina. Esto lo que hace es cargarse de agua, endurecerse y se transforma en cristales hidrófobos que repelen la humedad. En algunos casos, se deberán levantar las paredes afectadas y sustituir el material antiguo por otro que sea hidrófugo.

Deshumidificadores para el hogar


Muchos hogares padecen excesos de humedad en las paredes, en la ropa y en el mobiliario, pudiendo ocasionar incomodidades para su habitabilidad, uso y conservación, además de graves consecuencias para el medio ambiente y la salud, sobre todo para las personas con problemas respiratorios y para los enfermos de asma. Sin embargo es posible eliminar la humedad de las casas con los deshumificadores.

Se trata de un aparato de aspecto similar al del aire acondicionado, cuya función es secar el aire del agua sobrante, almacenarla en un depósito o llevarla directamente a un desagüe. En el mercado podemos encontrar una enorme diversidad de modelos, sistemas, capacidades y potencias. Por eso el gasto energético vendrá determinado por el sistema escogido y las condiciones ambientales de humedad.

Los deshumidificadores son aparatos diseñados para dar una solución inmediata, rápida y eficaz para todos los problemas causados por el exceso de humedad, con la gran ventaja de que no necesitan instalación, pues la mayoría son pequeños equipos domésticos que no requieren gastos de instalación ni de mantenimiento. Funcionan bajo el principio de la condensación. El aire húmedo es aspirado por el ventilador que lo pasa a través de la batería del evaporador, donde se enfría, lo que permite condensar la humedad contenida en el aire. Estos aparatos también son muy útiles para zonas demasiado húmedas, ya que permite secar la ropa de forma más económica.

Los deshumidificadores permiten mantener el porcentaje de humedad de forma automática, controlada y constante. Antes de comprarlo, deberemos infórmanos de la cantidad de litros que son capaces de extraer, que dependerá del volumen del espacio a tratar, fijarse en la capacidad de absorción, hasta los distintos usos que se le vaya a dar: doméstico o industrial. También deberemos valorar el tamaño del aparato, ya que pueden llegar a ocupar bastante espacio, aunque cada vez son más reducidos. Al mismo tiempo prestar atención al consumo para escoger aquel que menor consumo aporte pero sin perder prestaciones.

Prevenir las humedades en el interior


Muchos son los hogares que sufren de humedades en el interior. Lo más habitual es que el origen del problema venga del exterior de la vivienda: agua de lluvia que se filtra por alguna de las cubiertas, una mala obra de albañilería o de carpintería, aunque también puede venir por el suelo sobre el que se ha cimentado la casa.

Cuando vemos que procede de las habitaciones, la fuente de la humedad suele estar relacionada con una tubería en mal estado o defectuosa, fregaderos o lavabos mal instalados o por la condensación de ventanas y paredes. Para evitar que las humedades se hagan más grandes, es primordial localizar el origen de la humedad y actuar de inmediato. Para minimizar los riesgos de filtración o goteo de agua en las estancias deberemos vigilar que las conexiones, las juntas y las masillas estén en buen estado y que no haya ninguna discontinuidad.

No olvides controlar la condensación, un fenómeno que se origina por la diferencia de temperatura. Debes revisar primero los sistemas de ventilación y, después, la calefacción de las estancias. Para evitar que el aire se cargue de humedad es fundamental que circule y se renueve. Es recomendable abrir la ventana un poco después de ducharse, para evitar la aparición de manchas negruzcas y moho sobre las superficies. En los baños, el revestimiento más seguro frente a las filtraciones es el alicatado.

La madera en espacios húmedos


La madera siempre ha dado problemas en espacios húmedos, tales como baños o cocinas, ya que la condensación de agua puede afectar el buen estado de este material. Sin embargo, existen tratamientos especiales para proteger la madera en estas estancias, por eso la madera forma parte de las últimas tendencias en decoración de interiores.

Anteriormente, los lavabos sólo se fabricaban en materiales cerámicos, porcelana o mármol. Ahora también se utiliza el cristal, el acero inoxidable y la madera, lo que le proporciona un encanto especial al ambiente. Suelen ser maderas nobles, tropicales y de gran calidad para asegurar la resistencia y durabilidad del mobiliario.

Durante el proceso de elaboración, las piezas se barnizan con aceites especiales que resisten la humedad. Los poros característicos de la madera se sellan, impidiendo el paso del agua. El mueble queda prácticamente impermeabilizado y resiste mejor los cambios de temperatura.

Placas para evitar la humedad


La humedad no tiene fronteras, se filtra por cualquier sitio. El agua se cuela por cualquier pequeño espacio ya que es un componente líquido. Sin embargo, formas de frenar su recorrido. Las placas o planchas antihumedad que se colocan en paredes y techos, sirven para impermeabilizar y están fabricadas en pladur o en cemento, de modo que no deja pasar la humedad ya que están sometidas a tratamientos especiales para repeler el agua.

Estas placas están especialmente fabricadas para zonas de acumulación de humedad, como el baño y la cocina. Las suelen instalar durante las obras, aunque se puede aprovechar cualquier reforma para colocarlas. Además, sirven tanto en interior como exteriores. Son perfectas para evitar la aparición de manchas, hongos y moho. Una vez colocadas, se pueden pintar, empapelar o alicatar para que no queden visibles. Adios a los problemas de humedad.

Solución para la humedad en los armarios

Está claro que uno de los problemas más incomodos que podemos encontrarnos en nuestro hogar es tener un armario con humedad. Y no lo decimos porque sí. Lo decimos porque esta humedad se traslada a nuestra ropa impregnándola de un olor poco agradable. Además, por si esto fuera poco, el armario se convierte en un lugar excepcional para las polillas y otros insectos que se vuelven locos por estar entre las perchas. Pero tranquilos, no os alarméis, casi todo tiene arreglo en esta vida:

– En primer lugar, olvidaros de los típicos productos que anuncian en televisión tales como aerosoles o pastillas que poco o nada hacen para solucionar el problema.

Colocar bolsitas de arroz puede ser la solución. Estas bolsas consiguen atrapar la humedad de una forma muy sencilla. Si piensas que estéticamente puede resultar muy cutre, puedes esforzarte por adornárlas e impregnarlas de un olor que haga mucho más agradable abrir el armario.

– Si no te convence lo de las bolsas de arroz, otra solución es colocar trozos de tiza en el armario. La tiza se encarga también de absorver la humedad. Es conveniente ir cambiándolas de vez en cuando porque con el tiempo pierden efectividad.